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La hidratación de la piel y el frío

Tiempo de lectura 7 min.

HIDRATACIÓN DE LA PIEL Y EL FRIO:

Las condiciones meteorológicas del otoño y del invierno implican una rutina más específica para el cuidado de la piel, para poder cubrir todas las necesidades durante estas estaciones más frías. Las bajadas de temperatura, la calefacción y el viento son algunos de los principales enemigos de nuestra piel porque la resecan mucho, y si tenemos en cuenta las veces que nos limpiamos las manos con agua y jabón o gel hidroalcohólico, empeoramos la situación de nuestra piel. Esta sequedad y las abrasiones mencionadas favorecen su sensibilidad, irritación y descamación, afectando a la función barrera de la piel.

¿Qué es lo que podemos hacer para combatir estas abrasiones?

 Primero de todo, necesitamos instaurar una rutina básica y sencilla para cuidar la piel, Y esta será una solución general que a todo el mundo le funciona de una forma u otra.

1. Higiene: actualmente la higiene corporal se realiza como mínimo una vez al día, en verano suelen ser más veces, pero nos centraremos en otoño-invierno, y por eso mismo debemos usar jabones formulados con tensioactivos suaves que respeten el pH de la piel (que es acido, no básico) y no solo agua, dado que el agua sin jabón no puede eliminar la suciedad de la piel. Esta higiene, además de realizar su función principal, limpiar, tendrá que respetar el manto hidrolipídico de nuestra piel para no empeorar las abrasiones que padece nuestra piel. Este paso es fundamental en el cuidado de nuestra piel, y más adelante trataremos específicamente de la zona corporal más maltratada desde marzo, las manos.

2. Hidratación: es imprescindible después de una buena higiene para mantener la piel sana y ayudar a mantener la función barrera de la piel intacta. Como en la hidratación facial, tendremos que escoger el producto más adecuado en función de las preferencias de cada uno, aunque la piel del cuerpo es muy diferente a la de la cara, con una cantidad de glándulas sebáceas inferior, y por tanto una capa hidrolipídica (grasa) más frágil y que protege menos de la desecación. Por eso mismo, necesitará una aplicación diaria (como mínimo una vez al día, y si aún no mejora, puede aplicar-se 2 – 3 veces al día con la piel limpia) para evitar o contrarrestar esta deshidratación cutánea.

3. Exfoliación: gracias a la exfoliación mecánica podemos ayudar a la piel a eliminar más eficazmente las células muertas de la piel y que quede mucho más suave y permeable, por lo tanto, los tratamientos que aplicaremos después se absorberán mucho mejor. Esta exfoliación se suele hacer 1 vez/semana, y junto a la hidratación, mejorará el aspecto de la piel; nos lo aplicamos con la piel humedecida con pequeños masajes de forma suave para evitar irritaciones en la piel y después aclaramos con mucha agua.

Piel seca:

La piel seca es un trastorno de la función barrera natural y la falta de factores de hidratación que conduce a una disminución de la hidratación e implica una incomodidad en la piel. Deberíamos saber diferenciar entre una piel seca (es un trastorno, un tipo de piel) y la deshidratación, que es un estado temporal y reversible.

La piel seca se puede dar por:

  • Factores endógenos: no tienen nada que ver con el entorno, es innato y no lo adquirimos nosotros.
  • Envejecimiento: cuanto más mayores seamos, más carencias tiene la piel, más frágil se vuelve y más nos cuesta cuidarla e hidratarla.
  • Influencias hormonales: sobre todo en mujeres
  • Factores genéticos
  • Enfermedades: tales como la psoriasis, ictiosis, diabetes, entre otras. Estas enfermedades, ya sean dermatológicas o no, las debe diagnosticar y tratar un profesional de la salud, recordar que somos tu punto de salud y puedes consultarnos siempre que lo necesites.
  • Factores exógenos: la relación que tenemos con nuestro entorno, hablamos de sequedad de la piel adquirida.
  • Químicos, irritantes… como actualmente lavarnos las manos continuamente y usar soluciones hidroalcohólicas que malmeten la función barrera de la piel.
  • Terapias medicas
  • Clima, radiación UV
  • Dietas

Para reconocer la piel seca debemos fijarnos sobre todo en la sintomatología y en como sentimos la piel:

1. Fase inicial: la piel empieza a perder más humedad, se siente tirante y áspera e incluso en determinadas situaciones puede picar un poco.

2. Fase media: esta fase es muy determinante, es necesario darse cuenta de la sequedad de la piel y tratarla a tiempo. La piel aún pierde más humedad y empieza a ser muy seco, presenta picor, escamas y se vuelve más tirante.

3. Fase avanzada: determinadas áreas del cuerpo, especialmente manos, pies, codos y rodillas, tienen más probabilidades de presentar extrema tirantez, aspereza, hiperqueratosis (la piel se vuelve más gruesa para ayudar en la protección) y un picor intenso que aún empeora más la situación, de hecho, si rascamos podremos ocasionar heridas y si las manos están sucias, las infectaríamos.

Para solucionar la sintomatología de la piel seca y para evitar su empeoramiento, se recomiendan productos muy emolientes (hidratantes como vaselinas, glicerinas y ceramidas), con propiedades higroscópicas (pueden retener la hidratación), antipruriginosas para evitar rascar la piel y algunas formulaciones incluyen exfoliantes químicos que llevan a cabo un peeling suave en la piel. Estos productos además de hidratar la piel muchas veces también ayudan a la reparación de la piel y por tanto, a la mejora de la función barrera.

Piel atópica:

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica hereditaria, por tanto, implica cierta predisposición genética, causada por una alteración en la barrera cutánea o alguna disfunción en el sistema inmunológico, y como los pacientes con piel atópica conocen, esta enfermedad cursa con:

  • Brotes: hay prurito intenso (picor) y a veces eccema. Aunque no sea una enfermedad contagios, estas fases que comportan brotes la harán evolucionar y tienen un gran impacto sobre la calidad de vida de la persona afectada, y muchas veces dificulta dormir.
  • Periodos de remisión: aspecto muy seco, incomodidad, tirantez intensa, escamas superficiales y a veces grietas en la piel, sobre todo en las manos.

Precauciones y recomendaciones:

  • Hidratar la piel con leches o aceites corporales, y evitar el desencadenante si se conoce (sustancias químicas, metales…).
  • Evitar los cambios de temperatura bruscos y la humedad, las duchas frecuentes (es mucho mejor un baño en agua tibia para evitar la presión del agua de la ducha), detergentes, ejercicio (solo cuando hay una sudoración excesiva y hace que aumente mucho el picor), sudor (higienizarnos lo antes posible), y el estrés.
  • Secarse sin frotar (aplicando presión con la toalla), y usar toallas de algodón.
  • Limpiar la ropa con jabón neutro, bien aclarada y sin suavizante, secar y planchar la ropa en contacto con la piel dado que ayudará a que la piel sea menos áspera.
  • La ropa de algodón siempre será preferible: evitar la lana y las fibras sintéticas, ya que pueden irritar la piel.
  • Para espaciar los brotes que cursan con prurito intenso y con eccema, muchas veces se recomienda usar productos formulados especialmente para esta patología, intentando evitar la aparición de nuevos brotes. Estos productos deben aplicarse de 1 a 3 veces al día y se basan en productos emolientes de tolerancia muy alta, que favorecen la reconstrucción de la barrera cutánea y que restaura la flexibilidad y la suavidad de la piel, además de disminuir la hiperactividad (y dejará de picar tanto).
  • Consultar a un especialista: dermatólogo.

Manos y COVID:

Actualmente nos lavamos muy a menudo las manos y/o usamos soluciones hidroalcohólicas desinfectantes para manos para mantenerlas limpias. Por eso mismo muchos de nosotros hemos sufrido molestias en las manos a causa del continuo lavado de manos, secándose mucho la piel, e incluso aparecer grietas, situación que ha empeorado con la llegada del frio. La piel va perdiendo sus defensas naturales y su función barrera (como el resto del cuerpo), y cuanto más nos lavemos las manos, más afectará la piel.

Cuida de tus manos: cuando te laves las manos intenta usar siempre que puedes agua tibia y jabón, ni agua fría ni caliente, recordemos que los cambios de temperatura bruscos no son buenos. Después de lavarnos las manos necesitaremos secar las manos con papel (o toalla) a presión, sin frotar. Cuando nos lavamos las manos además de eliminar todos los posibles microorganismos que haya, también malmetemos el ecosistema Y la estructura de la piel porque eliminamos los lípidos (los disolvemos) que actúan de barrera protectora en frente de las agresiones externas.  

El uso de las soluciones hidroalcohólicas debe limitarse a aquellas situaciones que no disponemos de agua y jabón, dado que el alcohol debilita la capa córnea, favorece la perdida de agua, y por tanto, deshidratará aún más la piel.

Hidrata: después del lavado de manos es recomendable aplicar una pomada o crema emoliente que sea hipoalergénica, no contenga perfumes que puedan irritar aún más la piel, mínimo 1 Y 2 veces al día, para ayudar a proteger y regenerar la barrera lipídica.

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